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Nuestro sistema inmunológico nos defiende frente a las infecciones gracias a la fabricación de proteínas llamadas anticuerpos en las células B. Para estar preparado para los ataques de una amplia variedad de agentes infecciosos, se sintentizan miles de millones de anticuerpos diferentes. ¿Cómo es posible producir tal cantidad de anticuerpos si sólo tenemos alrededor de 30.000 genes? La respuesta es que los segmentos génicos que codifican para los anticuerpos son reorganizados de formas diferentes en las diferentes células B de manera que esas células individuales pueden fabricar distintos anticuerpos. Jane estudia cómo se regulan estas reorganizaciones así como un proceso llamado exclusión alélica que asegura que cada célula B sólo fabrique una clase específica de anticuerpo.